Diferentes alternativas para preservar los alimentos por medio de sus empaques

Hoy en día estamos en una sociedad de consumo, la cual genera crecimiento en la demanda de todo tipo de productos, incluyendo los alimentos.

Cuando una sociedad consume mucho de un producto, es necesario que los productores aumenten su capacidad de manufactura, en el caso específico de los alimentos empacados, una alta existencia significa también una gran cantidad de empaques desechados después de su consumo.

Se han planteado tres alternativas para minimizar el impacto ambiental generado por las basuras de los empaques de alimentos: reciclar, reutilizar y reducir. Reducir la producción de alimentos es complejo debido a que el aumento de población demanda mayor consumo y a su vez mayor manufactura, además, para algunos empaques es necesario romperlos para poder acceder al alimento por lo cual se hace imposible su reutilización.

Los empaques comúnmente usados en esta industria como bolsas o recipientes están fabricados en su gran mayoría de láminas de diferentes tipos de plástico, que estando en conjunto ofrecen la barrera que el alimento necesita. Sin embargo, el hecho de mezclar estas laminas trae como consecuencia la extensión de la vida útil del empaque, haciendo que su biodegradación tarde un periodo de tiempo considerablemente alto, imposibilitando un adecuado reciclaje, ya que solo se puede reciclar cuando un material no está combinado con otro.

Nuevos desarrollos ofrecen la oportunidad de reducir el impacto ambiental generado por los empaques de los alimentos, ahora tenemos acceso a bolsas hechas de un solo material, es decir una sola lamina de plástico con barrera lo suficientemente alta para asegurarse de que el producto no se verá afectado por condiciones externas del ambiente. Estas nuevas bolsas de un solo material (que siguen siendo plástico) son totalmente reciclables, y son la mejor opción para ofrecer un producto que se conserva inocuo en el tiempo y de baja contaminación al ambiente.