Diferentes alternativas para preservar los alimentos por medio de sus empaques

Hoy en día estamos en una sociedad de consumo, la cual genera crecimiento en la demanda de todo tipo de productos, incluyendo los alimentos.

Cuando una sociedad consume mucho de un producto, es necesario que los productores aumenten su capacidad de manufactura, en el caso específico de los alimentos empacados, una alta existencia significa también una gran cantidad de empaques desechados después de su consumo.

Se han planteado tres alternativas para minimizar el impacto ambiental generado por las basuras de los empaques de alimentos: reciclar, reutilizar y reducir. Reducir la producción de alimentos es complejo debido a que el aumento de población demanda mayor consumo y a su vez mayor manufactura, además, para algunos empaques es necesario romperlos para poder acceder al alimento por lo cual se hace imposible su reutilización.

Los empaques comúnmente usados en esta industria como bolsas o recipientes están fabricados en su gran mayoría de láminas de diferentes tipos de plástico, que estando en conjunto ofrecen la barrera que el alimento necesita. Sin embargo, el hecho de mezclar estas laminas trae como consecuencia la extensión de la vida útil del empaque, haciendo que su biodegradación tarde un periodo de tiempo considerablemente alto, imposibilitando un adecuado reciclaje, ya que solo se puede reciclar cuando un material no está combinado con otro.

Nuevos desarrollos ofrecen la oportunidad de reducir el impacto ambiental generado por los empaques de los alimentos, ahora tenemos acceso a bolsas hechas de un solo material, es decir una sola lamina de plástico con barrera lo suficientemente alta para asegurarse de que el producto no se verá afectado por condiciones externas del ambiente. Estas nuevas bolsas de un solo material (que siguen siendo plástico) son totalmente reciclables, y son la mejor opción para ofrecer un producto que se conserva inocuo en el tiempo y de baja contaminación al ambiente.

Preparaciones a base de pulpas de fruta.

Para mantener un balance nutricional, es necesario consumir vitaminas y minerales, los cuales se encuentran principalmente en los agro-alimentos, como las frutas y verduras. Esencialmente, están presentes en la denominada pulpa de fruta, que no es más que la separación de la parte comestible de la cáscara y las semillas.

Todas las frutas cuentan con características diferentes, que varían según su composición y estructura química. La Guayaba es una con los mayores contenidos de vitamina C, adicional de que aporta calcio y zinc, esenciales para un mejor rendimiento cognitivo, reducción del estrés y fortalecimiento del sistema inmunológico.

El mango por su parte es rica en vitamina C, vitamina E, cobre y potasio. Estudios revelan que su consumo ayuda a minimizar los riesgos de contraer problemas cardíacos y enfermedades causadas por el avance natural de la edad, ya que facilita la circulación del colesterol en la sangre así como ayuda a las moléculas de oxígeno a transformarse en dióxido de carbono sin dejar rastros negativos en el organismo.

Por otro lado, el maracuyá es considerado como una fruta con un alto contenido de potasio y vitamina A. Su consumo está ligado a prevenir insuficiencias en el rendimiento de los sentidos del cuerpo humano, siendo catalogado el de la vista como el que más beneficios recibe pues estudios demuestran que las nutrientes de esta fruta ayudan a mejorar la visión nocturna.

La guanábana es considerada como de las más completas en cuanto a vitaminas y calcio, puesto que su pulpa cuenta es rica en vitamina A, vitamina C y vitaminas del complejo B. El consumo de esta fruta favorece el combate de la hipertensión, el asma, la diabetes, enfermedades cardiacas, desórdenes del hígado, regulación del tránsito intestinal y prevención contra la osteoporosis.

Estas frutas tropicales están catalogadas con un valor nutricional alto pues cuentan con propiedades benéficas para el organismo. Es por esto que las pulpas de fruta congeladas son tan apetecidas por el público en general, ya que pueden realizarse zumos naturales, batidos de frutas, smoothies, cócteles incluso en postres y la mermeladas.

Pulpas de fruta aséptica tipo pouch

Las pulpas de frutas son producto de la maceración, trituración o desmenuzado de la parte comestible de la fruta, el uso de ellas facilita considerablemente la preparación de diversos productos como jugos, néctares, mermeladas, cocteles, jaleas, salsas y una amplia gama de derivados de frutas; es por esto, que su consumo aumenta gradualmente a nivel global, siendo el verano la época de mayor adquisición.

Tanto para intermediarios como para el consumidor final, es necesario mantener un adecuado almacenamiento de la pulpa, con el objetivo de asegurar la vida útil del producto; convencionalmente, esto se realiza mediante un proceso de pasteurización para reducir la carga microbiológica propia de la fruta y adicional a esto, se lleva a congelación para disminuir la actividad de microorganismos.

Para el aseguramiento de una adecuada congelación de un alimento, se utiliza una temperatura por el orden de -18°C o 0°F, esta se debe mantener desde el momento de su empacado hasta su consumo por parte del consumidor final. Es sabido que es costoso generar una adecuada cadena de frio, además acarrea una estricta operación logística, puesto que una descongelación genera aparte de una reducción de vida útil o cambios indeseables en la calidad sensorial del producto.

En aras de obtener un producto con adecuada vida útil, reducir los costos de operación y los riesgos de alteración del producto, se han buscado alternativas que reemplacen el proceso de congelación, presentándose las pulpas de fruta asépticas como una alternativa óptima.

El proceso de elaboración de pulpas asépticas consiste en una intensificación de la aplicación del programa de análisis de peligros y puntos críticos de control (HACCP por sus siglas en ingles). Para asegurar inocuidad en cada paso del proceso productivo, teniendo en cuenta que la pasteurización es un punto crítico de control (PCC) durante el proceso de elaboración de pulpas, este se profundiza, aumentando el tiempo de retención de temperatura, lo cual aumenta proporcionalmente la reducción en carga microbiológica.

Paralelo a esto, se realiza análisis sensorial, con la intención de verificar que no se vean alteradas propiedades como el sabor, el aroma o el color del producto.

El proceso de envasado, se hace bajo condiciones asépticas estrictas que aseguran la no re contaminación del producto, en una bolsa preformada con material de alta barrera al oxígeno, lo cual asegura que los microorganismos aerobios no tendrán crecimiento significativo en un largo periodo de tiempo.

La asepsia con que se fabricó la pulpa, sumado a las propiedades del empaque, generan que el producto tenga una larga vida útil sin la necesidad de estar sometido a bajas temperaturas, esto contrae múltiples beneficios, como los son: la reducción de costos debido a la disminución de consumo de energía gastada en refrigeración, facilitación del proceso logístico de transporte ya que no se debe asegurar una cadena de frio permanente, diversificación de su consumo y métodos de preparación ya que el producto se encuentra en estado líquido y a temperatura ambiente.

Debido a todo lo anteriormente mencionado, se considera que las pulpas asépticas son una alternativa idónea para la producción y el consumo de pulpas.